No importa que estuviésemos más borrachos que unos enanos celebrando su triunfo contra los trasgos. No importa que hiciese un calor propio de las junglas de Warhammer Fantasy, que vuelve locos a los orcos. No importa que la luna estuviese llena y nos sintiésemos con fuerza suficiente para vencer al mundo entero. No importa que Cthulhu se nos haya aparecido en el mismo sueño a todos los del colectivo. Nada de esto es importante, porque hemos tomado una decisión y hemos hecho un pacto. Y un rolero nunca falta a su palabra porque sabe que puede perder humanidad, cordura e incluso puede cambiar su alineamiento de legal a caótico.